Por Marilú Acosta
Ayer 26 de febrero de 2025, la diputada federal María Teresa Ealy Díaz presentó una iniciativa que modifica la Ley General de Salud (LGS), con el objetivo de hacer visible la violencia ginecobstétrica, en todos los sectores de la sociedad. Con estas modificaciones a la LGS se tendrán que actualizar las Normas Oficiales Mexicanas, pero antes, el proceso legislativo que tiene que experimentar esta iniciativa de ley es bastante largo.
Una iniciativa de ley puede tener como objetivo crear, reformar, adicionar, derogar o abrogar disposiciones constitucionales o legales. En este caso es reformar y adicionar la LGS. Pasa por seis etapas: (1) iniciativa (que se presentó ayer); (2) discusión, los diputados discuten la ley, a favor, en contra o lo que quieran decir; (3) aprobación, los legisladores votan (los pasos 2 y 3 pueden durar poquitas horas, o discusiones de días). Una vez aprobada por la Cámara Legislativa, se envía al Ejecutivo. La Presidenta aprobará, rechazará, o hará observaciones a la Ley y la regresará a los legisladores para que discutan nuevamente. Si se aprueba, vuelve con el Ejecutivo para su promulgación. A este vaivén se le llama (4) sanción. Cuando el Ejecutivo promulga una ley, (5) se publica en el Diario Oficial de la Federación, para que, quienes deben cumplir la Ley, la conozcan. Por último se determina el (6) inicio de la vigencia, momento a partir del cual se aplica la Ley.
En la administración pasada, algunas leyes se rechazaron en la Suprema Corte de Justicia de la Nación, por no haber cumplido en tiempo y forma con estos seis pasos. Hay leyes “al vapor”, por tener discusiones extraordinariamente rápidas, y otras son “madruguetes”, por aprobarse en la noche y algunos legisladores están ausentes o no tan despiertos para discutirlas. Terminada la explicación legislativa, vamos con esta iniciativa.
Hay que entender que este tema no es cuestión de género como se entiende de proteger a la mujer, la violencia en el sistema de salud está a flor de piel, no importa si eres hombre, mujer o quimera. La educación y el ejercicio de la medicina está envuelto en abusos, basado en un sistema patriarcal y con la estricta jerarquía que requerían las guerras de siglos pasados, dejan de lado la ciencia y los datos duros, para darle toda la importancia a quien tiene el puesto más elevado y el sartén por el mango. No sólo está normalizado; además, se admira el desgaste físico, mental y emocional del personal de salud porque hacer guardias y/o soportar la violencia del sector nos hace héroes y heroínas. Nada más lejos de ser heroico, nos convertimos en piltrafas humanas que en modo de supervivencia tomamos decisiones en pésimas condiciones. Y son decisiones sobre tú salud y la de tus seres queridos. ¿Por qué no se habla (o se hablaba) de esto? Porque el personal de salud calla por miedo a perder sus estudios o su trabajo, ¿así o más abusivo?