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Por Claudia Pérez Atamoros

“La  mujer no podrá ejercer profesión, industria, arte u oficio si el marido se lo prohíbe…”

 

¡HÁGANME EL BENDITO FAVOR, UNA LICENCIA MARITAL!

 

Así las leyes en el siglo pasado. El artículo 165  del Código Civil de 1928 que entró en vigor 4 años más tarde, en 1932, y que  se mantuvo vigente por 42 años, exigía una “licencia marital” para que la mujer casada pudiese chambear fuera del hogar y no fue sino hasta el 31 de diciembre de 1974 que dejó de tener vigencia y legalidad  la necesidad de obtener el susodicho permiso del marido, al ser modificado el artículo, dada la reforma al artículo cuarto constitucional del 14 de noviembre de ese mismo año en el que en la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos se reconoció la igualdad jurídica entre hombres y mujeres, sentando así las bases para la eliminación de restricciones legales basadas en el género.  

 

Un año más tarde, en 1975 se celebró  por todo lo alto , “con bombo y platillo”, EL AÑO INTERNACIONAL DE LA MUJER EN MÉXICO…

 

Aunque no es posible cuantificar con precisión el número de mujeres que no obtuvieron permiso marital para trabajar entre 1932 y 1974, es claro que las restricciones legales y las normas sociales de la época limitaron la autonomía económica y profesional de las mujeres casadas. 

Durante el siglo XIX y  casi las primeras tres décadas del XX,  las leyes reflejaban una visión tradicional de la familia, donde el marido ejercía autoridad sobre la esposa, incluyendo decisiones relacionadas con su participación en actividades económicas. 

-¿Cómo que quieres trabajar? 

Con el  avance de los movimientos feministas y las reformas legales, estas restricciones comenzaron a ser cuestionadas y, eventualmente, derogadas, permitiendo a las mujeres casadas integrarse al ámbito laboral sin necesidad de autorización marital o la venia del esposo.

Mujeres al frente del debate, abriendo caminos hacia un diálogo más inclusivo y equitativo. Aquí, la diversidad de pensamiento y la representación equitativa en los distintos sectores, no son meros ideales; son el corazón de nuestra comunidad.